El misterioso caso de Natascha Kampusch (y 2)
Natascha dice que siempre pensó en escapar, pero pese a que tuvo oportunidades no lo hizo. Dice que llegó un momento en que no tenía miedo, pero que no escapaba por las amenazas de suicidio de Priklopil. Dice que la persona que la mantuvo secuestrada ocho años “formaba parte de mi vida”, de hecho desayunaban, cocinaban, hacían la limpieza y leían juntos. Natascha no tiene la impresión de que le hayan robado la juventud, no tiene la
sensación de haberse perdido algo. Tiene sentimientos encontrados respecto a Priklopil: lloró cuando se enteró de que se había suicidado (“Él fue parte de mi vida y por ello, lo siento en cierto sentido”). No afirma directamente tener sentimiento de culpabilidad por el suicidio de su raptor, pero sus gestos y sus declaraciones en la entrevista dicen lo contrario (“Al suicidarse, la persona que le llevo a la estación, el conductor de tren y yo, nos convertimos indirectamente en sus asesinos”).
En cuanto al controvertido tema de las relaciones sexuales, no quiso hablar de ello en la famosa entrevista, pero después se sinceró con una agente de policía (Sabine Freudenberger), y también deja ver cierta ambigüedad en sus palabras: declara que no tiene claro si sufrió abusos, porque ella lo hizo todo voluntariamente.
No sería depravado pensar que lo que comenzó como un secuestro terminó por convertirse (previo paso por un evidente Síndrome de Estocolmo) en una ‘relación de amor’ entre Natasha y Priklopil. ¿Despreciable? Sí, para qué mentir, pero posible al fin y al cabo.
Pronto veremos la película “made in USA” sobre el caso, pero el puritanismo de Hollywood censurará las más que probables relaciones sexuales de las que la chica se niega a hablar. La película será más parecida a un thriller tipo El coleccionista de amantes, lejana por tanto de la cinta alemana Liebeskind (que pude disfrutar en el Sevilla Festival de Cine 2005) sobre una relación de amor entre un hombre de cuarenta y tantos y una chica de apenas dieciséis, que además resultaba que eran padre e hija; cinta muy valiente, arriesgada, sobre todo pare ser el debut de su directora, que no censuraba tal comportamiento, simplemente se limitaba a mostrarlo como una historia de amor, que podíamos compartir o no, pero que existía.A medida que pase el tiempo la historia de Natascha se irá aclarando, descubriremos nueva información. De momento, la chica ya ha declarado su intención de visitar la tumba de Priklopil y la de volver a la casa en la que estuvo encerrada. Definitivamente, todo esto no termina de encajar.
sensación de haberse perdido algo. Tiene sentimientos encontrados respecto a Priklopil: lloró cuando se enteró de que se había suicidado (“Él fue parte de mi vida y por ello, lo siento en cierto sentido”). No afirma directamente tener sentimiento de culpabilidad por el suicidio de su raptor, pero sus gestos y sus declaraciones en la entrevista dicen lo contrario (“Al suicidarse, la persona que le llevo a la estación, el conductor de tren y yo, nos convertimos indirectamente en sus asesinos”).En cuanto al controvertido tema de las relaciones sexuales, no quiso hablar de ello en la famosa entrevista, pero después se sinceró con una agente de policía (Sabine Freudenberger), y también deja ver cierta ambigüedad en sus palabras: declara que no tiene claro si sufrió abusos, porque ella lo hizo todo voluntariamente.
No sería depravado pensar que lo que comenzó como un secuestro terminó por convertirse (previo paso por un evidente Síndrome de Estocolmo) en una ‘relación de amor’ entre Natasha y Priklopil. ¿Despreciable? Sí, para qué mentir, pero posible al fin y al cabo.
Pronto veremos la película “made in USA” sobre el caso, pero el puritanismo de Hollywood censurará las más que probables relaciones sexuales de las que la chica se niega a hablar. La película será más parecida a un thriller tipo El coleccionista de amantes, lejana por tanto de la cinta alemana Liebeskind (que pude disfrutar en el Sevilla Festival de Cine 2005) sobre una relación de amor entre un hombre de cuarenta y tantos y una chica de apenas dieciséis, que además resultaba que eran padre e hija; cinta muy valiente, arriesgada, sobre todo pare ser el debut de su directora, que no censuraba tal comportamiento, simplemente se limitaba a mostrarlo como una historia de amor, que podíamos compartir o no, pero que existía.A medida que pase el tiempo la historia de Natascha se irá aclarando, descubriremos nueva información. De momento, la chica ya ha declarado su intención de visitar la tumba de Priklopil y la de volver a la casa en la que estuvo encerrada. Definitivamente, todo esto no termina de encajar.

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